María Isabel Blasco Robert

Seguimos en la era de los divorcios, separaciones y rupturas, cada vez más. De hecho, en la actualidad hay muchas parejas que no deciden casarse. Uf!! ¿Para qué? Luego, a la hora del divorcio todo son problemas. Pero…. las parejas también se rompen y el mayor problema se plantea cuando se han tenido hijos. Si a esto le añadimos las mascotas, ya ni te lo cuento.

En cuanto al perro, gato, canario… Aunque pensemos que no pueden expresarse verbalmente, más de alguno se sorprendería. Por fin han dejado de considerarse cosas pasando en nuestras leyes a ser aceptados como seres vivos dotados de sentimientos. ¿Acaso alguien lo dudaba? Así, en 2017 se modificó el Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil y ya han comenzado a ser objeto de discusiones en los juzgados a la hora de decidir sobre su guarda y custodia.

En lo que respecta a los menores, nuestra Ley de Enjuiciamiento Civil pone límite y establece la edad de 12 años para hablar con el juez, aunque también es cierto que si el menor tiene juicio suficiente también puede expresase y manifestar si quiere vivir con la madre, el padre o con ambos. Hay que tener en cuenta que la decisión, según nuestra jurisprudencia debe ser autónoma, firme y decidida y no caprichosa ni influenciada por ninguno de los progenitores o por terceros. Pero… ¿y si el menor no cuenta con la edad suficiente para poder expresarse?

Nunca debemos olvidar que en los procedimientos judiciales de medidas paternofiliales los menores son siempre lo más relevante. A los que realmente se debe proteger y a la hora de tomar la decisión sobre su guarda y custodia siempre y en todo momento debe primar su bienestar y protección.

En la mayor parte de los casos, la mejor opción suele ser la guarda y custodia compartida. Muchas resoluciones judiciales lo vienen contemplando desde hace muchos años, y lo mejor es que no existe límite de edad. El menor se desarrollará emocionalmente de manera correcta y tendrá la oportunidad de estar con sus progenitores por igual.

Las mujeres hemos luchado mucho por la igualdad y por desgracia aún nos queda mucho por recorrer. Pero también los hombres lo han hecho a la hora de querer hacerse cargo de sus hijos. Pasó la época de mamá lo hace todo. Papá también debe contribuir, así que cambia pañales, aspira moquitos, aprende a hacer papillas, no duerme y acarrea con todo lo que supone el cuidado de un bebé.

Todos los menores tienen sus derechos que deben ser respetados y por supuesto, ser criados con todo el cariño, cuidados y amor que se les pueda ofrecer, buscando siempre su bienestar y esto es una premisa de obligado cumplimiento.

Lo cierto es que resulta muy complicado dejar a un lado la guerra de emociones que conlleva toda ruptura, pero hay que intentar buscar un equilibrio sobre todo por el bien de los hijos.

María Isabel Blasco Robert

Abogada en Coruña